Sergio de Carabias

Sergio de Carabias

martes, 9 de abril de 2013

El Zoo Municipal de Guadalajara I. Especies autóctonas.

A cuarenta minutos de Madrid existe un lugar en el que se pueden conocer en vivo especies animales tan espectaculares como el lince rojo y el lince boreal y de la talla del lobo ibérico o el oso pardo. Me estoy refiriendo al Zoo Municipal de Guadalajara tan desconocido, al menos en Madrid.

La pasada semana me acerqué un día con mi hermana, después de que ella misma propusiera el plan, para disfrutar de una bonita mañana observando estos grandes amigotes y otros pequeños amiguitos. Por supuesto, a nadie se le escapa que se trata de un parque zoológico y, por lo tanto, que alberga animales privados de libertad. Pese a ello, me pareció que las instalaciones eran bastante dignas. Además, acoge un Centro de Recuperación de Fauna Silvestre que mantiene algunos ejemplares de rapaces ibéricas irrecuparables para su exposición al público.

Bien es cierto que todas las fotos que a continuación he querido compartir han sido hechas a animales en cautividad por lo que poco mérito tiene el haber conseguido tal proximidad. Sin embargo, me sirvió de entrenamiento con la cámara para un posible futuro acercamiento en el medio natural. Ojalá suceda...




Nada más empezar el recorrido, nos detuvimos en el estanque central, donde nadaban confiadas varias anátidas de especies de complicada observación en libertad, al menos para mí...


Macho de Ánade Rabudo (Anas acuta). Especie invernante en la Península Ibérica.

Macho de Cerceta Común (Anas crecca). Especie invernante en la Península Ibérica.

Pareja de Silbón Europeo (Anas penelope). Especie invernante en la Península Ibérica.

Continuando con el recorrido, llegamos a los recintos de los rumiantes ibéricos. El primero de ellos fue el arruí (Ammotragus lervia) que, si bien es de origen africano, en la década de los 70 fue introducido en el Parque Natural de  Sierra Espuña (Murcia) desde donde se ha ido expandiendo por las vecinas Sierras del Cambrón y del Gigante.

Su mirada y cornamenta recuerda el parentesco con la cabra montés
y, a su vez, explica el por qué se les ha relacionado desde el Medievo con el diablo.


Las crías, con unos días de vida, empiezan a entrenarse en los embistes a base de juegos.

Seguidamente, se nos presentó un noble macho de muflón con su harén. Qué desaliento cuando uno se para a pensar en que las ovejas derivan de la domesticación de esta bella especie...

Familia de Muflón (Bovis orientalis musimon)

 
Macho de Muflón posando cual si de campesino con espiguilla en la boca se tratara.


El gran macho de ciervo también nos sorprendió con su firme osamenta

Macho de Ciervo (Cervus elaphus)


Especialmente me llamó la atención este macho de ciervo por la destacada heterogeidad entre sus cuernas.

Joven pareja de "varetos" entrenando en el arte de la embestida


Y cómo no, el pequeño y simpático corzo también tenía su espacio reservado.


Grupo de Corzos (Capreolus capreolus)

Macho de Corzo.



Después vinieron las rapaces, en concreto un gran jaulón con algunos alimoches y buitres leonados.



Alimoche (Neophron percnopterus)

En el alimoche era perceptible en su rostro una coloración amarilla apagado debido, probablemente, a la falta de carotenos que en libertad obtienen de la ingesta de estiércol.

Buitre Leonado (Gyps fulvus)

No recuerdo haber estado nunca antes tan cerca de un ejemplar de buitre leonado y esta experiencia me ha servido para darme cuenta de la gran belleza de que gozan estas grandes aves todavía tan denostadas en muchos ambientes.

Buitre Leonado (Gyps fulvus)

Buitre Leonado (Gyps fulvus)

En una de las instalaciones próximas, se encontraba este malparado Búho Real en tan desangelado estado... Sirvan su turbia mirada y complicada postura para despertar conciencias en cuanto a la importancia que tiene el disminuir el impacto de carreteras y sobre todo la presencia de vallas y alambradas, trampa peligrosa especialmente para las rapaces nocturnas.

Búho Real (Bubo bubo) irrecuperable

Entre los grandes carnívoros pudimos disfrutar de las persecuciones que se traía una pareja de zorros.




Y también de las siestas que se estaban gozando un lobo ibérico y una pareja de osos pardos.




Para la segunda entrega del Zoo Municipal de Guadalajara dejo las especies alóctonas a las que me he referido en la presentación como el lince boreal o el lince rojo. ¡Espero que os haya gustado el recorrido!


La continuación:
http://sergiodecarabias.blogspot.com.es/2013/04/zoo-municipal-de-guadalajara-ii.html

domingo, 7 de abril de 2013

Problemática de la alteración de los procesos erosivos y de sedimentación por las explotaciones areneras en Carabias

Ayer sábado 6 de abril, y con motivo del informe de Restauración Ecológica que estamos redactando para la universidad, me acerqué hasta mi querido pueblo, Carabias. Mi intención era dar una vuelta por los espacios degradados que queremos tratar, es decir, por las inmediaciones de las graveras que minan el entorno con efectos desastrosos. Dichos efectos no tardaron en mostrarse tal cual se encuentran y, pese a que el sol brillaba en un intento de alegrar la tarde, una honda tristeza se fue apoderando de mí a cada paso.

La primera gran sorpresa fue descubrir que una parte de las arenas removidas por la fábrica se había desplomado, debido a las últimas lluvias, sobre un camino público imposibilitando el paso de vehículos.

Panorámica del camino cortado

 







La nota de esperanza la ponen aquellas jaras, tomillos, pinos y hasta sauces que luchan por enraizar
 en un terreno que les ha sido arrebatado y que, de forma altruista, llegan a afianzar con sus raíces
evitando la dañina erosión.

Pero ojalá hubiera sido sólo ese el único gran alud de arenas en el entorno. Nada más lejos de mis deseos, fui recorriendo las profundas cárcavas que arañan los inestables taludes de arenas removidas para ir a verter sus sedimentos al cauce del arroyo que serpenta por La Dehesa, un bosque próximo de titularidad municipal y alto valor biológico.





Barranco de explotación de áridos socavado por cuantiosas cárcavas que confluyen en el cono de desagüe
 arrastrando grandes piedras y guijarros.

Vista del desagüe del cono anterior que vierte directamente a la zona de vega de La Dehesa
 para alcanzar posteriormente al arroyo.

Es habitual también encontrar rastros de la fauna que todavía lucha por sobrevivir en un ambiente tan transformado y hostil. Especialmente se perciben las señales de zorro, jabalí, corzo y conejo, recurso este el de la caza bien conocido, y explotado, por los cazadores de la zona.

Huellas de zorro

Un importante número de buitres leonados acuden con frecuencia
desde el cercano Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega
para dar cuenta de las ovejas que encuentran la muerte fuera del redil.


 Junto al arroyo, son frecuentes las huertas abandonadas en las que predominan frutales ya secos debido a la falta de transpiración que producen estos sedimentos arcillosos en los suelos.

Manzanos anegados por las arenas


El pueblo se queja viendo mermar el agua que cada verano echa su vieja fuente. Los mayores todavía recuerdan cuando aguas abajo de la dehesa y junto al Camino de la Hoz, las huertas crecían verdes y productivas y no ahora, donde sólo tienen cabida los chopos en las vegas aterradas por las arenas que el arroyo arrastra.



Lecho del arroyo muerto ecológicamente debido al grado de sedimentación que alcanza.



Tan sólo el cultivo del chopo soporta el "efecto asfalto" de las arcillas sedimentadas
 cuando hace algunas décadas los mismos terrenos se reservaban a la horticultura.
Al fondo, se extiende la bien conservada dehesa de melojos (Quercus pyrenaica).


Una gran parte del próspero pasado de Carabias se ha perdido como resultado de una muy mala gestión en las últimas décadas por parte misma del Ayuntamiento que ha consentido y tolerado esta desastrosa situación de dar la espalda al medio natural en favor de unos desconocidos intereses económicos. Actualmente, y ya con un equipo de gobierno renovado, se están tomando medidas drásticas tal cual se necesitan pero, pese a ello, parece que el asunto sólo sigue preocupándonos a unos pocos... Sirvan estas líneas e imágenes como denuncia pública de un desastre ambiental que nos afecta en mayor medidad de lo que se pueda creer, y fácilmente mejorable con una gestión responsable de las aguas y sedimentos que se vierten desde la gravera



lunes, 1 de abril de 2013

Avutardas burgalesas

Hace ahora justo tres años, vi avutardas por vez primera en Villafáfila durante una excursión de la universidad que tenía como fin el avistamiento de las mismas en su época de máximo esplendor, esto es, cuando los grupos de machos se hayan inmersos en el cortejo realizando la famosa rueda. Fue un día inolvidable y abundantísimo en observaciones de calidad.

Pasado todo este tiempo, he ido averiguando que también en esta zona en la que más me muevo existe cierta población de tan curioso ave. Hace días recibí un oportuno "chivatazo" que esta misma mañana me ha guiado hasta el Valle del Arlanza donde, en las inmediaciones del pueblecito burgalés de Zael he levantado en una hondonada a un grupo de diez machos a unos escasos 50 metros tras superar con el coche el cambio de rasante que los mantenía ocultos a mi vista.



Viéndolas levantar el vuelo es fácil recordar el récord que ostentan de ser las aves más pesadas con capacidad voladora; hecho, éste, que viene también marcado en su mismo nombre de origen latino: "avutarda" o ave tarda. Y es que los machos vienen a rondar los 15 kg, llegándolos incluso a superar, por lo que las primeras batidas sobre el suelo han de ser algo más que poderosas.




Una vez arrancado el vuelo, las dificultades se atenúan mientras se dibujan sobre el lienzo celeste sus corpulentas siluetas.


 

A la vista de la foto, cualquiera pensaría que hay machos que
se esfuerzan en meter tripa mientras que otros hacen lo que pueden...



El grupo al completo de los diez machos

Y ya de vuelta a casa, esta simpática patirroja ha querido salir de la cuneta a despedirse.



En conclusión, la jornada no ha desmerecido gracias a esa casual aparición del grupo de avutardas. Esperaba avistar algún alcaraván o sisón pero no ha habido suerte y eso que los sembrados están todavía bien bajitos y verdes a rabiar. Descubiertos los nuevos páramos, confío en regresar pronto a lo largo de este mes de abril para sorprender a las avutardas en plenas artes amatorias.



viernes, 29 de marzo de 2013

Las primeras cajas nido

Desde hace varios años, la idea de construir cajas nido me ha rondado. Este año, por fin, he dispuesto de la suficiente decisión y, lo que es más importante, de los suficientes apoyos, para emprender tal proyecto. Y cuando hablo de apoyos me estoy refiriendo, en primer lugar, a aquellas entidades y personas que me han servido de inspiración como el grupo de rehabilitación de fauna Grefa y el compañero de aficiones Aritz, redactor del recomendable blog http://www.elcamperoinquieto.com/ que, todavía sin conocerlas de forma directa, las siento como verdaderos amigos. Además, también he tenido otros tres apoyos de influencia indiscutible que son mi amigo Rodrigo quien me ayudó en la construcción de las cajas nido proporcionando fuerza, maña y herramientas; Almu, mi novia, que me ha acompañado en la mayor parte del proceso colaborando en todo lo posible y más, y mi hermana Virginia que ha demostrado ser diestra en el dominio de la brocha y más aún en el de la polea izando cajas nido a varios metros sobre el suelo además de aguantarme cuando me pongo cansino en mis constantes devaneos sobre este tipo de cosas pajariles. A todos ellos va dedicada esta entrada porque sin su imprescindible ayuda no hubiera podido ser. Gracias.


Todo empezó hace un mes cuando tres jóvenes pizpiretos acudieron al Leroy Merlin de Getafe para hacer acopio de tablones y clavos. Un día después, tuvo lugar la construcción de tres cajas nido siguiendo los planos que corren por internet, siendo éste el resultado:


En total fueron dos cajas siguiendo el modelo para autillo y otra para cernícalo

A continuación tuvo lugar el barnizado de las mismas con un producto, obviamente, no tóxico y con las suficientes garantías:



Y, por último, las colocamos en sus respectivos lugares, proceso en el que con una de ellas me basté yo sólo, con la segunda necesité de Almu y en la tercera de Virgi.


La gran colaboradora Almudena sonriendo satisfecha tras la colocación de la caja para autillo

La eficiente izadora Virginia mostrando orgullosa sus herramientas
 
Un servidor a cuatro metros amarrando una caja nido para cernícalo



Y aquí está el resultado definitivo:


Caja nido para cernícalo sobre chopo

Caja nido para autillo sobre fresno desmochado



Ahora sólo queda esperar a que la naturaleza siga su curso y a alguna joven pareja de rapaces le sea de su agrado. ¡Os mantendré informados!



Cualquier sugerencia o crítica constructiva ¡es más que bienvenida!









lunes, 25 de marzo de 2013

Con compañía mucho mejor

Hace unos días engañé a Almu para que me acompañara a disfrutar de una tarde de paseo por el Parque Regional del Sureste y poder enseñarle alguna de las maravillas que yo mismo había descubierto recientemente. Otro propósito (el principal para mí) era el de esperar al atardecer para sorprender algún búho real pero, ya adelanto que, esto tendrá que esperar para un futuro...

Como siempre, los conejos quisieron ser los primeros en recibirnos; esta ocasión, sesteando al sol de media tarde.


Simpáticos lagomorfos que, aburridos ya de la presencia humana,
 ignoran los movimientos de cualquier forma bípeda carente de pico.

También las cigüeñas se nos aparecieron sin timidez alguna, la mayoría de las parejas entretenida ya en la incubación de la puesta.


Los milanos negros (Milvus migrans), si bien me sentí privilegiado en ver a uno de ellos aportar material al nido en mi visita anterior, esta tarde me dejaron bien claro que son abundantísimos y fácilmente observables desarrollando en comportamiento reproductor.

Pareja de milano negro

Milano negro sobre el nido

Ya desde los observatorios de la laguna, vimos varias parejas de somormujo (Podiceps cristatus), flotando muy tranquilotes a la deriva con el cuello plegado sobre la espalda y la cabeza descansando sobre el pecho. Ni rastro de los galanteos que se traían la otra mañana...




En cierta esquinita de la laguna descansaban en pareja unos somormujos y zampullines cuellinegros  (Podiceps nigricollis) que se bañaban con los últimos rayos del día tan cálidos y acogedores. Muy romántico todo.



El sobresalto mayor lo puso una mancha azul metálico rematada por un pico rojo y sostenida por sendas patitas rojas: nuestro amigo Porphyrio se dejaba ver por vez primera ante nosotros en estos bellos parajes.


Bien es cierto que la pobre instantánea es todo lo vulgar que puede ser, mas tomo este contratiempo como la excusa perfecta para volver y cerciorarme de si ese montón de carrizos sobre el que ni se movió durante el cuarto de hora de observación única y personalizada con que obsequié al calamón, constituye su posible nido.



Los machos de cuchara no podían ocultar, con esas subidas y bajadas de cuello tras de las hembras, su sufrido celo.



Todavía desde el observatorio, y entre los carrizos de primera línea, un simpático mosquitero nos demostró sus dotes acrobáticas aéreas en la captura de pequeños dípteros.


Mosquitero común  (Phylloscopus collybita) localizando con gran atención su próximo aperitivo.

Continuando con el paseo, sorprendimos una solitaria hembra de porrón europeo (Aythya ferina) sobre un tronco....


y a un, solitario también, macho de ánade friso.



Y ya para finalizar las presentaciones entre Almu y el Parque Regional del Sureste, sorprendimos un bando de tres parejas de cercetas por el río cuyos machos me recuerdan no sé qué personaje egipcio con esos maquillajes llamativos y lineales.